Héroes de la Antártida

Nos vamos de Christchurch. En mi caso, con la nostalgia que me genera el hecho de pensar en esos grandes exploradores del pasado. De un pasado no tan lejano, pues en mi mente está la canción “Héroes de la Antártida” de Mecano, en la que se rendía homenaje al capitán Scott y sus acompañantes en aquella fatídica carrera por la conquista del Polo Sur. Esa canción sonaba cuando era niña en el coche de mis padres mientras volvíamos desde el pueblo a casa, y yo miraba por la ventana contando las estrellas en la fría noche castellana mientras imaginaba cómo habría sido esa hazaña, cómo sería viajar a lugares remotos…

Quizá en esas ensoñaciones en la noche estrellada se germinó en mi interior esta fascinación por los viajes, las historias de conquistadores, de descubridores, o simplemente de personajes comunes en lugares desconocidos… No sé si fue en ese momento cuando nació ese germen, pero recuerdo que mi padre me contó la historia tras verme ensimismada por la canción. Él la conocía muy bien, ya que tiene un libro sobre la conquista del Polo Sur que en su momento le había maravillado y años después me lo dio para que lo leyera. Me sucedió lo mismo, me encantó y nació la fascinación por las historias, los lugares, las conquistas… A partir de ahí, no pude parar de leer ese tipo de hazañas, de soñarlas, de imaginarlas, y ahora, cuando puedo, de vivirlas. A mi manera, pero vivirlas.

En aquellos momentos soñaba con cómo sería lo que leía, lo que escuchaba en las canciones, lo que me contaban. Veía las fotos que había en las enciclopedias que siempre han estado en casa de mis padres, y siguen estando. Era mi manera de trasladarme a lugares remotos. Me fascinaba, quizá porque lo bonito para mí era imaginar basándome en una realidad, pues recordemos que en aquellos tiempos no había internet, no podía saberse todo al instante, no podían verse millones de imágenes de un lugar. Pero sí podía debatirse, se podía soñar, se podía fantasear…

Quizá no sólo era la magia de la niñez, era también la magia de una época de creatividad, que ahora, nos han arrebatado.

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